¿Quieres alimentarte mejor? ¡Anímate a tener una huerta casera! 

Tener una huerta en casa pasó de ser un asunto de moda urbana a convertirse en una alternativa de alimentación sostenible, donde se conjugan el cuidado del medio ambiente, la seguridad alimentaria, la salud y el ahorro económico. La posibilidad de cultivar tus alimentos de forma orgánica y en poco espacio se ha democratizado, hasta el punto de que realmente cualquier tipo de vivienda tiene el potencial para albergar una huerta casera

“Es una alternativa para todas las personas, desde quien viva en un apartamento de 45 metros cuadrados, hasta en una casa de tres pisos que tenga una terraza. Creo que cuando entramos a hablar de huertas caseras, tenemos que aprender algo de los niños y es que la imaginación no tiene límites”, afirma Alejandro Riaño, coordinador del Proyecto de agricultura orgánica urbana y periurbana bajo modalidad vivero de la Universidad Ean. 

¿Qué necesitas para tener una huerta casera? 

Según Riaño, quien además es graduado del programa de Ingeniería Ambiental, independientemente del tipo de huerta, si se trata de una huerta vertical o se cuenta con mayor espacio, se necesita: 

•    Sustrato (suelo, cascarilla de arroz, rayadura de coco, entre otros).
•    Recipientes (macetas, canecas, etc.) 
•    Cama o base para la huerta. 
•    Huacal o cajones para contener el sustrato.
•    Herramientas como una regadera y un kit de jardinería (palín, rastrillo, tijeras para podar, guantes, etc.) 

¿Cuáles son los beneficios de tener una huerta en casa? 

Sembrar y cosechar tus alimentos en casa tiene muchos beneficios, el más importante de todos es el suministro de recurso vegetal orgánico, del cual se conoce completamente su procedencia y elementos usados en su producción. “Tú puedes ir al mercado y te pueden decir ‘es un producto orgánico’, pero tú no sabes si realmente lo es. Das un voto de confianza a la persona a la cual le compras... Cultivar te da la seguridad de saber que puedes suplir de cierta manera una necesidad muy puntual”, afirma el experto. 

Por otro lado, tener una huerta casera contribuye a la buena salud, pues estás evitando el consumo de agroquímicos (presentes en muchos de los productos vegetales comercializados), asegurando una alimentación más saludable. En cuanto a la parte económica, aunque se gastan ciertos recursos en el cultivo, se suple el gasto de la adquisición de alimentos, que además serán de mayor calidad, pues no utilizarás  pesticidas o herbicidas, los cuales suelen permanecer en los tejidos vegetales de las plantas que luego son consumidas. 

El impacto de una huerta casera en términos de sostenibilidad 

Tener la posibilidad de suplir una necesidad alimentaria desde casa, disminuye de cierta manera las hectáreas dedicadas a suplir esa necesidad en mayor medida. Esto significa una transformación de los modelos agrarios a modelos de producción de subsistencia, en favor de la sostenibilidad. A raíz de eso, se podrían reducir todos los impactos asociados a la agricultura tradicional intensivista. 

Desde la perspectiva social tener una huerta casera es algo muy importante, pues como afirma Riaño “no todas las personas tienen el poder económico para acceder a algunos de los productos que puedan satisfacer su necesidad en la canasta familiar. Si nosotros vamos a zonas donde lastimosamente el huevo y el arroz son privilegios, pues mucho más lo va a ser una lechuga; entonces entramos a analizar desde esa perspectiva social toda la parte de seguridad alimentaria”.  

 

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