Ya pasó la contienda electoral y ya está finalizando el Mundial. Ya los ánimos bajan y vuelven las reflexiones; en mi caso, esta es una oportunidad especial para expresar mi opinión sobre un tema que considero preocupante.
No tiene nada que ver con el presidente electo ni con el candidato que perdió. Tampoco con la Selección Colombia y las emociones que despertó en Rusia. Tiene que ver más con el emprendimiento, tan ampliamente difundido en nuestra Universidad, y con la calidad académica. Sin embargo, esta vez no hablaré sobre los profesores (como lo hice en alguna ocasión en este blog), sino que hablaré de nosotros los estudiantes, los que construimos el futuro: el de cada uno y el de Colombia.
¿Qué me lleva a hablar de este grupo de personas? Desde que empecé mi primera carrera, música, noté que hay básicamente dos tipos de estudiantes, sea cual sea el programa, el estrato social o el semestre. Por un lado, están los estudiantes dedicados, esos a quienes les intriga el conocimiento y buscan información adicional a la que el profesor les brinda. Son los estudiantes despectivamente llamados “nerdos” y que procuran ir un paso adelante.
Sí, las calificaciones son importantes para ellos, puesto que reflejan el resultado de un esfuerzo y, a la vez, se convierten en motivación cuando hay una retroalimentación adecuada. No obstante, como van más allá de lo que el profesor les da, también tienen las herramientas para refutar algunas de esas calificaciones que no consideran justas, siempre con respeto hacia el docente y con argumentos sólidos.
Así mismo, dentro de este grupo están los estudiantes que creen que lo que el profesor enseña es lo único válido y no se esmeran por ampliar su conocimiento ni por practicar las habilidades aprendidas en otros contextos fuera de la academia.
Ahora, ¿qué tiene que ver esto con el emprendimiento? Considero que un emprendedor no puede ser conformista; todo lo contrario. Seguramente, muchos de nosotros hemos escuchado la expresión “salir de la zona de confort”, lo cual se traduce en no ser conformista y siempre aspirar a más. Además, un emprendedor tiene que contar con argumentos válidos para justificar sus decisiones y sus puntos de vista, para lo cual se requiere carácter y determinación.
Para terminar, quiero dejar clara mi postura: las notas, aunque importantes dentro de la academia, no definen al estudiante; lo que sí lo define es la actitud que toma frente a sus resultados y la forma en la que busca el conocimiento más allá del que la Universidad y sus profesores le pueden ofrecer.
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