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Esos profesores…

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Esos docentes
Por: Mauricio Téllez G., estudiante de Lenguas Modernas – Universidad EAN

¡Otro semestre para la colección! Es el cuarto de mi carrera. He visto materias muy interesantes y otras no tanto; de algunas aprendí mucho, de otras no tanto. Puede que sea error mío eso de “no aprender tanto” después de un ciclo o un semestre viendo una clase, pero, desde mi experiencia académica, el profesor juega un papel fundamental para que el estudiante se motive a adquirir nuevos conocimientos en la materia.

No obstante, cuando a uno no le gusta algo, definitivamente no hay nada que hacer. ¡Mentiras, sí hay algo que hacer! meterle ganas porque, al fin y al cabo, todo lo que uno hace en esta vida es acumular experiencias y aprendizajes, incluso derivadas de las situaciones incómodas como un mal profesor o una materia que no apasiona. O las dos…

“Todo lo que uno hace en esta vida es acumular experiencias y aprendizajes, incluso derivadas de las situaciones incómodas como un mal profesor o una materia que no apasiona”.

Por supuesto, en estos cuatro semestres he pasado por materias que no fueron agradables para mí (y hago énfasis en que es una percepción particular), como las relacionadas con la comunicación organizacional. Simplemente, no les hallé el sentido. Pasé por ellas sin que dejaran en mí esa chispita que inspira a indagar más. Pero eso no significó que no me esforzara y que le echara la culpa a mi trabajo, o al profesor, o al clima por tener que ver ese tipo de materias. Solo las asumí con la seriedad de quien está preparándose para ser un profesional competente y las saqué adelante con unas calificaciones que disimularon mi desdén hacia ellas.

Ahora bien, el problema se hace más grande cuando a uno sí le gusta la materia, pero el profesor no hace los méritos necesarios para motivar al estudiante. ¿Cuándo van a entender que una clase un viernes a las ocho de la noche (realmente, cualquier día a cualquier hora) se hace extremadamente tediosa si el único recurso “didáctico” que utilizan es el proyector? Además, ¿por qué les parece que seguir al pie de la letra un texto guía es la mejor manera para aprender un idioma? No, estimados profesores.

“¿Por qué les parece que seguir al pie de la letra un texto guía es la mejor manera para aprender un idioma? No, estimados profesores”.

Este año tuve esas dos experiencias: clases de idiomas de 8:00 p.m. a 10:00 p.m. en las cuales el proyector y el libro hacían las veces de profesor, quien pasaba a un segundo y hasta a un tercer plano. Esas clases se podían predecir muy fácilmente: entrar al salón, sacar el libro, mirar hacia el frente y contestar, punto por punto, lo que el libro pedía (generalmente, discutir en parejas algún tema). Sinceramente, fueron muy aburridas, pero tampoco me refugié en la excusa de la metodología del profesor para justificar una mala calificación. Por el contario, intenté aprender lo máximo posible y sacar adelante esas clases.

Sería injusto meter a todos los profesores en la misma canasta. No me puedo quejar de algunos (la mayoría) que se esfuerzan por mantener al estudiante con la intriga y la motivación. Profesores que preparan materiales que van mucho más allá de un simple libro y plantean situaciones reales en las cuales se aplican los conocimientos que están enseñando. De ellos aprendí y disfruté mucho sus clases.

En definitiva, cada persona tiene su propio estilo y sus propios gustos. Puede que haya estudiantes a quienes les gusten las clases de idiomas basadas en presentaciones de Power Point, y otros a quienes los libros guía les parezcan la mejor forma para aprender idiomas; somos seres humanos y, como tal, diferentes. Lo que sí tengo muy claro desde que inicié es que hay que aprovechar cada momento sea bueno, regular o malo, pues de todo se aprende.

También considero importantísimo hacerles notar a los maestros algunos aspectos generales que desmotivan a los grupos, siempre poniendo el respeto como eje principal. Creo que de esta forma no existirían tantos desertores ni personas repitiendo las materias, que es lo que verdaderamente le preocupa a la Universidad.

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