La epidemia del desempleo

Alexander Correa
Alexander Correa
Docente de la Facultad de Administración, Finanzas y Ciencias Económicas
Actualidad

La visión convencional entre economistas es que el desempleo es una falla de mercado o una característica de este. La primera surge de imperfecciones del mercado tal como rigideces salariales, fricciones de búsqueda o problemas de emparejamiento. La segunda es una comparación de las condiciones macroeconómicas, tales como la tasa natural, que surgen naturalmente de las fuerzas del mercado. La globalización, automatización, y la perdida de trabajos en el sector manufactura son razones que se consideran como parte de la inevitabilidad del problema. El consenso general es que algunos niveles de desempleo, posiblemente en aumento, siempre estarán con nosotros.

Alternativamente se podría considerar el desempleo como un artefacto del proceso de mercado moderno y del diseño de la política, pero que no se puede evitar; ya que la teoría convencional lo trata de esta manera, las respuestas de política no están dirigidas a erradicarlo. Como consecuencia, el desempleo se ha vuelto persistente, pervasivo, y pernicioso, a tal tiempo que ha infringido los altos costos directos e indirectos de la economía, y a la de los individuos. El punto es que el desempleo se comporta como una enfermedad y debería ser enfrentada como tal.

"Se podría considerar el desempleo como un artefacto del proceso de mercado moderno y del diseño de la política, pero que no se puede evitar; ya que la teoría convencional lo trata de esta manera, las respuestas de política no están dirigidas a erradicarlo."

En realidad, el desempleo se debería ver como una enfermedad infecciosa, un virus que afecta a Colombia, o inclusive como una pandemia. Para esto, es importante enfocarse en el mecanismo de transmisión del desempleo, su comportamiento macroeconómico, y su impacto socioeconómico. Con esta idea en mente, se debería tener un cambio fundamental en como la política económica y pública aborda el desempleo hacía una aproximación que se basa en la preparación y en la prevención.

Existen tres características de una epidemia: el patrón y la recurrencia, sujeto a “condiciones favorables”, la virulencia, y el impacto sobre el anfitrión, en nuestro caso, el desempleo a la comunidad. Estas características se asemejan al comportamiento y costos del desempleo. Primero, una epidemia desarrolla un patrón de flujo que se repite periódicamente en áreas con condiciones propicias, ya que la política pública no está diseñada para erradicar el desempleo y tolerar un nivel alto de desempleo en áreas sensibles. Segundo, una epidemia tiene una manifestación geográfica distinta y una virulencia creciente.

Es común ver que el desempleo se contagia entre comunidades a partir de un pico inicial. Uno de los objetivos de la política debería ser el de evitar la transmisión del desempleo del centro a la periferia. Las epidemias causan cambios en la susceptibilidad del portador al agente infeccioso. Con respecto al desempleo, esto significa que aquellos que experimentan periodos de desempleo cargan con sus consecuencias por varios años. Estos incluyen pero no están limitados a menores sueldos, deterioro de la salud y pérdida permanente de ingreso y de capital.

¡Cómo se pueden diseñar políticas públicas que aborden estas tres características de una epidemia – su patrón, contagio e impacto sobre el desempleado y la economía?

Los epidemiólogos hablan de una aproximación de tres pasos para enfrentar una epidemia: identificación, contención e inoculación. El primer paso consiste en identificar los orígenes del agente infeccioso, en el caso del desempleo, esto consistiría en desarrollar datos sobre despidos masivos y reportes sobre las zonas sensibles que experimentan altos niveles de desempleo en el ámbito nacional, departamental y municipal. El segundo paso consiste en examinar los mecanismos de transmisión y propagación y diseñar métodos de contención. Para este fin, un estudio espacial del desempleo puede resultar útil si este se mapea con otras variables socioeconómicas tales como acceso limitado a alimentación decente, vivienda, educación, servicios de salud, y transporte. Puede sugerir métodos para abordar esos múltiples problemas. El último paso involucra diseñar intervenciones que presentan dos características: preparación y prevención.

Cuando se enfrenta una epidemia, la preparación y la prevención son esenciales. El Ministerio de Salud, por ejemplo, tiene un protocolo de respuesta listo y detallado en caso de un brote epidémico. De manera similar, una garantía de trabajo es un tipo de respuesta de preparación, la cual consiste en proporcionar oportunidades de trabajo para aquellos que deseen trabajar en el momento que lo necesiten. Por diseño, la garantía de trabajo mantendrá una reserva de ciertos tipos y lugares de trabajo que se puedan acomodar a los nuevos entrantes, y de igual forma puedan ser abandonados sin problemas mayores en el caso que los participantes encuentren mejores alternativas de empleo. En términos de prevención se pueden desarrollar políticas que prevengan que el desempleo se acelere rápidamente en zonas vulnerables.

Tener medidas de preparación y prevención no solamente reducirá los costos del desempleo, sino también proporcionará un efecto multiplicador positivo que surge de un mejor resultado social, mayor capital humano, y una mayor provisión de bienes públicos.

 

 

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