Médica de Bienestar Universitario - Universidad Ean
El año 2020 ha venido cargado de cambios abruptos, entre ellos, el abandono de nuestra actividad física diaria debido a las múltiples cuarentenas extendidas, el home office y las restricciones en desplazamientos, actividades al aire libre y de esparcimiento. Esto ha generado un aumento en el desarrollo de actividades cotidianas desde casa por parte de las personas, contribuyendo al sedentarismo, el sobrepeso, la obesidad y el incremento de enfermedades crónicas no transmisibles como hipertensión, diabetes y cáncer, entre otras.
Este sedentarismo conlleva un aumento de la prevalencia de sarcopenia, que se define como la pérdida de la masa muscular, su fuerza y función. Por otra parte, estar inactivos disminuye nuestro gasto energético diario, generando un desbalance entre ingesta y pérdida, lo cual contribuye a la ganancia de peso así mantengamos nuestros hábitos nutricionales.
El ejercicio se convierte en un protector ante la sarcopenia, además, en la dosis adecuada modula la respuesta inmune tanto en la inflamación sistémica (aumentando la actividad del sistema contra los patógenos), como en la inflamación crónica secundaria a enfermedades no transmisibles (disminuyendo el estado proinflamatorio y liberando mioquinas que son sustancias que traen efectos metabólicos benéficos). De esta forma, se contrarresta el efecto lesivo de las enfermedades crónicas y disminuye el impacto y la severidad de estas.
Se ha demostrado que mantenerse activo reduce el riesgo de mortalidad por cualquier causa hasta en un 18 %, cumpliendo con estándares mínimos como los sugeridos por el Colegio Americano de Medicina del Deporte: 75 minutos de actividad física vigorosa o 150 minutos de actividad física moderada a la semana. Lo anterior, en el contexto epidemiológico actual, es de gran importancia porque puede impactar en la reducción de factores de riesgo asociados con mal pronóstico al contagiarse por COVID -19, como son la hipertensión arterial, la obesidad y la diabetes mellitus.
Es importante conocer las diferencias entre la actividad física, que se define como cualquier movimiento voluntario que genere gasto de energía, y el ejercicio, que es una actividad planificada, estructurada y repetitiva que tiene como objetivo mantener o mejorar algún componente de la aptitud física. Idealmente se deben incluir estos dos elementos en la vida diaria para obtener los beneficios de los que hemos hablado.
Entonces, para retomar nuestras actividades surgen preguntas sobre cómo se puede empezar desde casa, o de forma segura al aire libre o en el gimnasio, por lo que sugiero seguir ciertas indicaciones:
La actividad física nos conecta y nos da vida ¡cuidémonos!
¡Chatea con E-Ann!
Atención en línea
¡Canales de atención!
¡Hablemos por WhatsApp! Completa los siguientes datos y empecemos nuestra conversación.
¿Cuenta con titulo universitario?
Cargando
Con acreditación Institucional de Alta Calidad
Descarga nuestra app en: