Sostenibilidad y nutrición: ¿de dónde viene nuestra comida?

Paola Andrea Sánchez González
Directora Food System Resilience Lab
Sostenibilidad

Comida, un elemento que nos conecta con el pasado, con las tradiciones de un lugar, con las transformaciones vividas por una comunidad, con realidades dominantes en el presente y los caminos que vamos trazando para generaciones futuras. Es aquel componente esencial que nos une haciéndonos parte de una historia continua donde nos entrelazamos con nuestro entorno; lo que fue, lo que hoy existe y lo que puede llegar a ser.

Hoy en día las decisiones que tomamos al momento de consumir nuestros alimentos impactan al mundo. ¿Suena excesivo? En un contexto en el que el sistema alimentario es consolidado en diferentes países, el impacto del tipo de comida que prioricemos tiene efectos directos en el bienestar de nuestro planeta.

"Es el momento de generar soluciones holísticas que tengan en cuenta las interconexiones complejas que rigen nuestra vida, porque a problemas complejos no podemos dar respuestas lineales."

 

Ahora, es necesario preguntarnos, ¿por qué es esto importante para los jóvenes en Colombia? Con el aumento del consumo de alimentos procesados y comida con altos niveles de azúcar, además de un estilo de vida en las ciudades que es cada vez más sedentario (factor agravado como resultado de las restricciones presentadas por la pandemia), el manejo de la alimentación se convierte en un factor que hace la diferencia en la calidad de vida de los jóvenes.

Estamos viviendo una realidad en la que tener acceso a los alimentos no es suficiente para garantizar una alimentación balanceada. Hoy en día los consumidores debemos informarnos de lo que diferencie un producto que nos llene de un producto que nos nutra, dos resultados que suelen entenderse como uno solo.

Tener este nivel de comprensión requiere fortalecer la manera como educamos a los jóvenes, ya que el mundo al que se están enfrentando hace necesario que tengan las herramientas correctas para seleccionar el tipo de productos que priorizan al ser consumidores.

Para esto se debe progresar en la solución de aquellos retos a nivel mundial que surgen por nuestros patrones de producción y consumo, a la vez que garantizamos que nuestros jóvenes crezcan con una óptima alimentación. Estas innovaciones disruptivas deben evidenciar la importancia de garantizar el bienestar de las personas sin afectar nuestro planeta, visibilizando así la relación directa que tenemos los seres humanos con nuestro entorno.

Es el momento de generar soluciones holísticas que tengan en cuenta las interconexiones complejas que rigen nuestra vida, porque a problemas complejos no podemos dar respuestas lineales. Es hora de cocrear soluciones con los jóvenes para dar respuesta a este desafío creciente.

Promovamos visiones incluyentes que integren los distintos actores del ecosistema, a la vez que dejamos de lado posiciones sectorizadas que resultan en acciones miopes donde se priorizan intereses económicos sobre las necesidades de las personas.

Debemos hacer uso de tecnologías emergentes, soluciones basadas en la naturaleza y estrategias interdisciplinarias, como componentes capaces de potenciar la forma en la que creamos soluciones sostenibles a retos que se presentan cuando promovemos la disminución de nuestra huella de carbono en el ciclo de vida de la comida.

El sistema alimentario no surgió por accidente, este modelo hace frente a las necesidades de una época que ya se transformó y requiere repensarse para nivelar los desbalances del estilo de vida actual. En esta realidad los jóvenes son los más afectados por las consecuencias que surgen de estos procesos insostenibles que hemos construido, ya que vienen interiorizándolos desde corta edad con prácticas que afectan su potencial físico y mental.

Por esto, su entendimiento y activación como actores que promueven acciones que trasciendan el statu quo, se vuelve imperante para que los cambios que queremos lograr en nuestro sistema alimentario tengan un impacto sostenido en el tiempo. Siendo así, se evidencia que todos tenemos un rol que cumplir para salir del ciclo pernicioso en el que acabamos con los recursos naturales y afectamos nuestra salud de forma cada vez más acelerada.

La próxima vez que estés consumiendo algún alimento ten en cuenta: ¿quién cultivó tu comida?, ¿qué se necesitó para producirla?, ¿es este un alimento local o tuvo que viajar largas distancias para llegar a tu mesa? Y lo más importante: ¿esta comida te está nutriendo a ti y al Planeta?

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