"Es solo una palabra: arte, no artes”, Apichatpong Weerasethakul  

Nuevos medios
Por
Juan Camilo Chaves y Camila Gutiérrez
Septiembre 30, 2021 Comparte

El director tailandés Apichatpong Weerasethakul, se destaca en el mundo del cine por su trabajo experimental. Su última producción, Memoria (2021), fue rodada en Colombia y contó con la participación de la actriz Tilda Swinton, además, fue una de las cintas más esperadas en la edición 74° del Festival de Cannes, y no decepcionó a su público, pues fue ganadora del Premio del Jurado, uno de los más importantes en este evento. No es el primer galardón que se gana Weerasethakul, en el 2010 también destaco en este mismo festival con su película El tío Boonmee que recuerda sus vidas pasadas (2010), con la que ganó la Palma de Oro, el máximo galardón de Cannes. 

En el marco del estreno nacional de Memoria, y tras su selección como película que representará a Colombia en los Oscar 2022, nos reunimos con Weerasethakul en el Hotel Casa Legado de Bogotá, para hablar acerca de su experiencia en Colombia y sobre su relación con el arte y el cine. 

 

Tu trabajo como director de cine ha sido muy reconocido por no tener una estructura tradicional narrativa, así que me gustaría comenzar esta entrevista con esta pregunta, ¿cómo ha sido tu relación entre tus creaciones y la audiencia en términos de cómo abordan estas nuevas formas narrativas? 

No tengo una relación con la audiencia, eso no quiere decir que no comparta con la gente, por supuesto que lo hago, cuando voy a festivales o vengo a un evento como este, pero en general me veo a mí mismo como una audiencia. Porque han pasado tantos años desde el inicio, en los que había mucha confusión, ya sabes, por el tipo de trabajo que estoy haciendo, así que siento que es más productivo no preocuparme o no atender a las necesidades de la gente. 

 

En cierto modo, ¿piensas que como director tienes alguna responsabilidad con el público, en términos de cómo contar tus historias? 

No, mi única responsabilidad es con mi productor para finalizar y completar la película como lo prometí. Como artista lo mejor que puedo hacer es contribuir en ser honesto en lo que hago. Quizás lo que comentas de la responsabilidad, puede aplicar para cierto tipo de directores, pero en mi caso, que hago cine personal, pienso que esa regla es diferente. 

 

Tu trabajo cinematográfico ha roto muchos límites o fronteras entre las artes y el cine; tienes algunas películas presentadas o exhibidas en galerías, y al mismo tiempo, contenido visual que has creado quizás es considerado más como arte audiovisual y se presenta en el cine. ¿Qué nos puedes decir acerca de esto? ¿Cómo ves estas fronteras desde tu práctica? 

Pienso que es solo una palabra: arte, no artes.  A veces nos atrapamos a nosotros mismos en esa discusión. Inicié trabajando con el llamado cine experimental, ya sabes, el movimiento fue bastante fuerte hasta los 90 y antes de esa época el cine no regular o no reconocido era el cine experimental, y eso fue por lo que empecé a estudiar en Estados Unidos. Pero, luego, en los finales de los 90, hubo un descenso en el movimiento experimental y se movió más a lo digital, a las artes visuales, a las galerías. Desde mi punto de vista, yo estaba en medio de esas categorías que las personas querían poner. 

Volví a Tailandia y tuve que adaptarme, algunas personas iniciaron a poner mi trabajo en galerías, mis amigos, curadores en realidad, lo colocaron en museos, así que lentamente inicié a introducirme en este camino, a lo que supone hacer una película porque no teníamos un movimiento experimental en Tailandia. Entonces la práctica es como una continuación de eso que para mí a veces realmente no tiene propósito, ya sea en las bellas artes, las artes visuales o el cine, a veces es muy fluido, lo prefiero de esa forma. 

Entonces, ¿no conceptualizas tu trabajo como cine en sí mismo, sino como un trabajo audiovisual que puede tener muchas posibilidades? 

Exacto, pienso que en general es arte. 

 

¿Por qué escogiste Colombia como el lugar para filmar Memoria? ¿Era tu única opción? 

Creo que mi sueño es ir al Amazonas, explorar la cultura y aprender español, porque cuando era niño leí muchos libros de aventura en Tailandia, fueron libros inspirados en esta región. Creo que la colonización romantiza la historia de aventuras en el Amazonas, pero se adaptan a un estilo de Tailandia. Hice muchas películas sobre la jungla en Tailandia, así que dije: “Quiero venir para investigar”, pero entonces me atrajo la arquitectura, la gente y la historia, la historia de aquí y Memoria comenzó. 

¿Cómo llegas a Colombia realmente? Porque te gustan este tipo de historias, pero, ¿cómo fue el contacto? 

A través de FICCI, el festival en Cartagena. 

 

¿Cuál fue el reto más grande que tuviste que enfrentar en el rodaje de Memoria? ¿No hablar español fue un reto? 

No tanto, yo pensaba que sí, pero luego no porque todos hablábamos inglés y tuve un equipo hermoso que me ayudaba con el idioma. Ha sido una de las experiencias más diversas en mi trabajo, en contraste con mis expectativas, un nuevo idioma, nueva cultura, pero al final todo es muy agradable. 

He visto una entrevista que hiciste con FRANCE 24, en Cannes, y mencionas que tienes que salir de tu lugar de confort, y así es que decides ir a otro país para el rodaje de Memoria, es decir, mencionas que tienes que salir de Tailandia porque si te quedas ahí con toda la censura política y todas las cosas que están pasando, tendrías que hablar de eso y puede ser un riesgo. Así que vienes a otro país y te conviertes en un forastero de cierto modo, teniendo esta perspectiva desde el exterior; pero al final, memoria también habla de Colombia, de nuestros problemas principales, con una perspectiva diferente, pero al final llegas a un contexto similar, a un lugar de conflictos. 

Sí, de cierta forma. Y sigue sin ser mi país, es aún como expresar un sentimiento personal hacías las tierras de aquí, lo cual puede ser imposible por mi pensar realmente profundo, pero siento que estaba sorprendido y también agradecido cuando muchas personas dicen “esto es como un espejo”, esto es algo que habla profundamente sobre Colombia, y tal vez pienso, que porque una película es bastante abierta. Entonces, por eso las personas pueden estar conectadas en diferentes maneras, cuando ellos ponen su propia memoria en la película, porque no se trata mucho de la historia, es sobre experiencias, se trata de ser Jessica, se trata de seguirla, escucharla, luego en el camino la audiencia tal vez pone los sentimientos en las propias memorias, sobre ciertos lugares, sonidos, ciudades. 

   

¿Cuál es el origen de Memoria? ¿Tiene un origen de alguna experiencia personal? 

Muchas cosas, por supuesto, lo principal fue cuando escuche un estruendo, un ‘bang’ por la mañana, pero luego se fue, cuando estábamos haciendo la película regreso, comenzó a ramificarse, expandirse para el encuentro de muchas personas y espacios en este país. Creo que Memoria está cambiando lentamente de este sonido y luego sirviendo poco a poco en la memoria de la gente y convertirse en sí mismo, creo que es como una nueva persona. 

 

Me gustaría saber si de cierta forma tratas de generar una experiencia particular. Me refiero, por ejemplo, a intentar replicar una confusión, algo como el ‘bang’, el sonido que mencionaste. 

Creo que es una mezcla de sentimientos o sentimientos inexplicables; creo que en general parto de la pena y la plenitud del dolor, tal vez sea una influencia de la situación de Tailandia y también de mis problemas personales. Así que aquí, escuchando las historias de la gente, simplemente sentí una profunda sensación de pena, pero no fue algo negativo: me sentí muy esperanzado. Tal vez porque vine en el 2017, unos años después del tratado de paz, y aunque aún hay muchos conflictos, viajando por el país sentí que si comparaba la historia que escuché acerca de Colombia 10 o 20 años atrás, ahora este es un país que está despertando. Por ejemplo, había ciertas áreas a las que no se podía pasar por ser peligrosas, pero ahora sí se puede. Así que vi el despertar del país y me sentí muy esperanzado, aunque sé que todavía hay muchos traumas en la mente de la gente. 

 

Y, ¿cómo fue la experiencia en Colombia, en general? ¿Puedes contarnos más acerca de esto y tal vez sobre los desafíos? 

No sé, simplemente tuve un buen equipo. Mi mayor desafío fue La Línea [entre risas habla de la carretera para llegar al Quindío], fue super loco y peligroso, a ellos no le importa, una vez Chan y yo solo pensamos: “Esperemos que esto no se caiga por el abismo o algo así”. 

En general, pienso que el desafío consistió en cómo recortar una gran cantidad de escenas que filmamos; cuando regresé a Tailandia, y construimos de nuevo la película con mi editor, empecé a observar que no necesitaba muchas cosas, no necesitaba grandes escenas, solo pequeñas, así que cortamos las grandes escenas, y nos quedamos con el resto, en su mayoría las de Pijao. La complicación para mí fue sintetizar la película, Diana Bustamante vino a Bangkok y nos sentamos y luchamos juntos durante semanas, era como un gran rompecabezas, así que al final en realidad no estaba muy seguro, porque se trata de estar con la película en la oscuridad, a veces es difícil con la pantalla pequeña. 

Considero que la gran revelación llegó en Cannes, estábamos con miles de personas en ese auditorio y todos estaban en silencio, estaba pensando en su reacción, pero al final la gente estaba estática, lo que creo que genera la película. Pienso que la película toco el corazón de las personas porque durante este tiempo, con el COVID y el film se enfocó en esta idea de aislamiento: el personaje de Jessica intenta ponerse en contacto consigo misma y lo hace navegando por el mundo. 

Finalmente quiero saber, ¿cómo esperabas que fuera la respuesta de la audiencia aquí? Y, ¿cómo ha sido tu experiencia hasta ahora en esta corta visita a Colombia? 

Se ha transmitido en Medellín y Cali, esa fue mi primera experiencia con la audiencia en Colombia hasta el momento, y fue una audiencia muy especializada porque eran estudiantes de cine y personas del cine muy hardcore, así que la recepción ha sido realmente buena. Pero, de la respuesta de la audiencia en general, no estoy seguro, lo sé por mi película anterior, mis películas siempre encuentran un nicho, un grupo de personas que se sincronizan con la idea del tiempo, con la idea de escuchar. Es necesaria mucha comunicación con este tipo de audiencia, sobre no tener una expectativa, simplemente es mejor relajarse. 


*Camila Gutiérrez es estudiante de Lenguas Modernas con énfasis en Comunicación digital y periodista en Catarsis; Juan Camilo Chaves es periodista y artista plástico, profesor de comunicación digital y editor de Catarsis. 

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