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Res. nº. 29499 del Mineducación. 29/12/17 vigencia 28/12/21

Un guardián entre historias y letras

Un guardián entre historias y letras

Cuando alguien piensa en su niñez, de seguro, recuerda los aprendizajes en la escuela: las primeras planas, los pedalazos en bicicleta o las largas horas de juego. El protagonista de esta historia, precisamente, encontró en su infancia la pieza que le daría un rumbo a su vida: la lectura.

Se trata de Juan David Cortés, guardia de seguridad de la Biblioteca Hildebrando Perico Afanador de la Universidad Ean. Este joven de 25 años de edad, bogotano, pero de raíces pereiranas, se ha ganado la admiración de colaboradores, profesores y estudiantes de la Institución. ¿La razón? Mientras cumple su labor de vigilancia, también es un lector empedernido y siempre se le ve con  libro en la mano.

Juan David es orgullosamente eanista. Ingresó a la Universidad en agosto de 2017, pero fue trasladado a la Biblioteca en el último mes de ese año. Desde entonces, se ha sentido en el paraíso, leyendo todos los libros de literatura que ha podido.

“Como lo dijo Jorge Luis Borges, la Biblioteca para mí es el cielo. Cuando hay pocas personas, leo lo que más pueda. Sentir esa sensación de saber qué pasará con el personaje mientras lees es adictiva”, explica.

La magia de la literatura

Para este vigilante, la literatura ha sido una motivación para seguir adelante, explorar lo desconocido y romper estigmas sociales. “Los libros me han llevado a pensar diferente y a interesarme más por una ventana que por un espejo”, dice.

Entre prosas y versos, este guardián ha sido testigo de casi 200 historias diferentes, 26 de ellas sin moverse de su lugar de trabajo. Por ejemplo, ‘La Melancolía de los feos’, de Mario Mendoza (su autor favorito), es el título que encabeza la lista de los libros que ha leído en su paso por la Biblioteca.

“Me gustan los escritos donde el personaje se funde en sus pensamientos, se desnuda completamente y describe su visión sobre la vida”, explica.

Juan David se describe como un apasionado por los libros. Además de leer en formato físico, también lo hace en formato digital. Y lo hace todos los días, durante hora y media, el tiempo de recorrido que tarda desde el trabajo a su casa en Fontibón.

Jacqueline Calderón, coordinadora de la Biblioteca, dice que Juan David ha llegado al punto de cambiar su turno de trabajo con un compañero para no perderse el Club de Lectura que se realiza un viernes cada 15 días, de 4:00 p.m. a 6:00 p.m.

“Me gusta muchísimo el Club porque hay personas como yo. Al estar con ellos, no me siento solo”, dice.

Tal ha sido su interés por aprovechar este espacio, que el profesor John Jairo Aguirre, de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, le ha heredado algunos de sus libros como ‘Quítate de la vía perico’ de Umberto Valverde y ‘El Astillero’ de Juan Carlos Onetti.  

Propósitos de vida

Juan David insiste en que leer abre el pensamiento y es un recurso muy importante para ampliar la intelectualidad. Él siempre aconseja a los eanistas a asistir al Club de Lectura. “Les digo, van a ver que allá no solo se va a coger un libro para comenzar a cabecear”.

Agrega que la literatura tiene la magia de entretener. El truco, según él, está en pensar que el personaje de la historia es la persona que lee. “A muchos les da sueño los libros, a mí, por el contrario, me lo quita”.

Uno de sus propósitos es escribir un libro sobre poemas, literatura, filosofía o su vida. Y no solo eso, también dedicarse a la lírica musical. “Me gusta escribir también letras de género urbano o sobre la desigualdad”, agrega.

Mientras cumple su labor y se sumerge en las historias fascinantes de los libros, Juan David tiene claro que desea conseguir una mayor estabilidad financiera. Su gran sueño: comenzar a estudiar Filosofía y Letras. “Nunca es tarde y sé que lo lograré”, concluye el eanista.

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