homenaje al doctor Alvaro Rubio Salas, Universidad EAN

Para el Dr. Álvaro Rubio Salas, durante su Condecoración Ean Honor al Mérito Ejecutivo

En diciembre de 2003 la Universidad Ean, en ese entonces Escuela de Administración de Negocios, concedió a uno de sus Fundadores, el doctor Alvaro Rubio Salas, la Condecoración Ean Honor al Mérito Ejecutivo. Estas palabras pronunciadas al recibir este homenaje, lo describían a carta cabal. 

PALABRAS DEL DOCTOR ÁLVARO RUBIO SALAS DURANTE SU CONDECORACIÓN Ean HONOR AL MÉRITO EJECUTIVO, DISTINCIÓN OFRECIDA POR LA INSTITUCIÓN. 

Bogotá, D.C., diciembre 17 de 2003 

Fueron muchas las veces que frente a una expectante concurrencia que le hacía compañía a graduandos o a quienes la Escuela honraba con preseas honoríficas, me preguntaba, el por qué había que dar testimonio solemne, en ritos rayanos a lo sagrado, sobre actos en los cuales los protagonistas lograban victorias del intelecto o eran reconocidos como gentes buenas, cuyas virtudes debían mostrarse públicamente como paradigmas dignos de imitar. 

Y siempre acudía a mi memoria la prosa del poeta griego, cuando invocando a sus musas tutelares, sostenía que "es el favor divino el que hace florecer en el corazón de los mortales la sabiduría, la prudencia (y) el genio". 

¿Pero, es un poeta, que en su discernimiento, ensalza los humanos atributos de los homenajeados o es la Corporación de pares que en fría decisión, acata la propuesta de enaltecer a alguien por una trayectoria meritoria en el cotidiano acaecer? 

Hoy, invertidos los papeles, colocado en el otro lado del foro, homenajeado por algo que aún no entiendo en mi modestia proverbial y con una carencia de memoria sobre anteriores honores o distinciones recibidas, no salgo de mi asombro al recibir por primera vez un reconocimiento de esta magnitud de parte de la Escuela. 

Solo, para mí, tiene sentido y creo así interpretarlo, que con el transcurso del tiempo, embarcados en esta grandiosa aventura, en el entretejido de un trabajo arduo, codo a codo, unidos en la búsqueda de un destino común y de un luminoso objetivo, hayan aflorado y se hayan apreciado como virtudes de encomio, mi natural obrar que apegado a principios y valores impregnados en mi ser desde la cuna y posteriormente afianzados, firmemente, en el ámbito y entorno de organizaciones e instituciones que unas veces sin asperezas y otras a contundentes golpes, forjaron mi personalidad, establecieron en mí, criterios de vida y me dieron idiosincrasia definida. 

Nacido en una región donde se confunde la ancha llanura con la luminosidad del sol y del nevado, Río grande de por medio y donde el pensamiento deriva siempre hacia el verso que nos hace vibrar a los pijaos, 

"Nacer, vivir, morir, amando al Magdalena la pena se hace buena y alegre el existir"

Mis ancestros derivan de los Rubios de Castilla, asentados en San Juan de Ríoseco y de los insurgentes Salas, del Huila. 

En rara mezcla ideológica aprendí a ser devoto de una Trinidad Divina con las hermanas de la Presentación y a ser un cultor de las ideas liberales preconizadas por el General Santander y conservadas y practicadas como religión civil en el Colegio de San Simón de Ibagué, que heredó de aquel "el ser ara de libres y templo donde siempre ofició la verdad". 

Trasplantado de la llanura ardiente a la fría sabana donde se asienta la capital, me enrolé en la Escuela de Derecho de la Universidad Nacional, crisol donde se fundía la juventud con alegría, con ganas de vivir y de luchar por esta patria amada de la mano de maestros insignes, lo cual nos dio otra dimensión espiritual, y el Derecho, marcó mi vida como instrumento de la libertad, la ética y de la equidad. 

Como juez en el ámbito rural aprendí que allí está lo más puro y sano de la nacionalidad y que sus limitaciones económicas y sociales claman siempre por un mejor estar que no se vislumbra. 

"Reclutado" por razones distintas a las militares - profesionales unas, otras por tradición familiar - en la Armada de la República, cumplí en el ejercicio de mi profesión un servicio militar, oficiando como garante de la aplicación de la justicia militar. 

Aprendí con los marinos de Colombia, sus códigos de honor, su disposición hacia la caballerosidad, su alto sentido de la responsabilidad, el respeto al orden establecido y especialmente sentí, que se me había renovado y acrecentado el amor por la Patria. 

Y de repente "en el medio del camino de la vida", como lo he repetido muchas veces, se me apareció la administración como disciplina que absorbió mi seso e hizo girar ciento ochenta grados mi quehacer profesional, inicialmente y luego oficiar con ella en mi actividad académica. 

El advenimiento de las tecnologías basadas en la utilización de las máquinas de cómputo, nos abrieron las puertas de las grandes compañías internacionales, a quienes habiendo laborado en el gobierno del Presidente Lleras Camargo, pudimos mostrar capacidades de análisis administrativo, sentido de la organización y diseño de procesos secuenciales, necesarios para la racionalización y modernización del Estado. 

Mi paso por la IBM, "el gigante azul", significó el haberme adiestrado en la mejor Escuela teórica y práctica de administración de negocios. Quienes la conocen saben que lo que aquí digo es la realidad. 

Creo que todos conocen ya sea en extenso o en abstract, la historia de la Ean, en la cual estoy insertado desde hace treinta y seis años y Carlos y Roque dijeron lo que he hecho a su servicio con desinterés, con responsabilidad y con amor. 

Igualmente durante más de dieciocho años, fui Director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de la Facultad de Administración, Ascolfa, siendo hoy día uno de sus miembros honorarios. 

Señoras y Señores: 

Con mucho atrevimiento y abusando de su paciencia, he recorrido como en un caleidoscopio vertiginoso, hechos y circunstancias de mi vida que marcaron en mí, profundos derroteros. 

Les he mostrado de dónde vengo. Escarbé en mi pasado, el porqué de mi conducta y de mis actos.

Con transparencia les he presentado mi ciclo vital que no es diferente al de otros. 

Por eso, repito, no salgo de mi sorpresa al ser objeto de esta distinción que significa quizás que he conducido en su momento a la Escuela de Administración de Negocios con decoro, imprimiéndole una pauta de grandeza e impulsándola hacia metas posibles y deseables. 

Creo, que es por ello y porque ustedes se han fijado en mis actos administrativos en la Escuela, que bondadosamente han decidido otorgarme la orden en el campo "Ean Honor al Mérito Ejecutivo". 

He sido Presidente del Consejo Superior durante varios períodos y también allí, quizás, han advertido mi especial cuidado por conducir sus deliberaciones dentro de marcos de respeto y caballerosidad, haciendo productivas sus deliberaciones en función de la mejor salud de la Escuela. 

Señoras y Señores: 

Parecería impropio e íntimamente me sonrojo de haber sacado de mis recuerdos el periplo vital recorrido, pero era necesario para mí y para ustedes una explicación del porqué de mi obrar en la forma en que lo hago y quizás darme la justificación de que han sido esas manifestaciones de mi alma, simples, lógicas, acordes con los hechos que forjaron mi personalidad, las que han determinado mi obrar y han hecho que la Escuela, representada en su foro superior, me distinga como uno de sus más fieles y confiables directores. 

Gratitud eterna y larga vida a ella. 

Buenas noches y muchas gracias!

Era un ser de luz que vino a dar amor, sabiduría y consejo con la sencillez que lo caracterizaba. Amaba compartir su conocimiento con sus estudiantes y con todo aquel que quisiera entablar conversación con él.

Pregonaba que “Nuestros ancestros nos dejaron varias premisas importantes, una el amor a la tierra, otra el amor por la familia y otra la gratitud.”

Su grandeza nunca lo deslumbró, siempre fue un ser humano muy sencillo, que disfrutó, tanto su lectura intelectual de maestro, como las cosas pequeñas que le hicieron feliz: su finca en los fines de semana; sus cultivos de anturio; su almuerzo a borde de carretera y sus deleites gastronómicos en el legendario menú del Club de Banqueros. 

Fue un ser humano excepcional que nos dejó muchas enseñanzas, ante todo, su sencillez.

Paz en su tumba

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Res. Nº 29499 del Mineducación 29/12/17, Vigencia 28/12/21
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