Antonio Caro por siempre

Artes plásticas
Por
Diana Sabine Leguizamo
Marzo 31, 2021 Comparte

Titulo: El Autor”

Técnica: El Mensaje.

Dimensiones: Variables

Año: 1950   Por Siempre.

Antonio Caro

Fotografía de wikipedia

Siempre, pero siempre, sus reacciones, su vida y su obra fueron inesperadas. Hablo de Antonio Caro (1950-2021), artista plástico colombiano, que murió esta semana en su natal Bogotá. Caro era un hombre que recorría las galerías de arte con su particular estilo, su sello único. A veces era espectador; a veces, critico; a veces, artista. Caro se adaptaba al rol que quisiera ser en cada oportunidad. Esta fue una de nuestras últimas conversaciones: 

— Hola, maestro. ¡Qué bueno volverte a ver!, ¿de qué vinimos hoy?

Y, entrando en su silencio característico, me respondió: 

— Hoy solo seré espectador de la belleza.

Caro había terminado el recorrido por las obras, pero seguía con la mirada fija señalando una obra especifica de la galería, que no correspondía al artista de la exposición. Obnubilado apretaba la mano de una curadora francesa que me acompañaba. Fue divertido. Sus palabras siempre querían decir más, mucho más. Tener la habilidad de descifrarlo era importante cuando hablabas con él.

Después de conocerlo en el 2015, cuando coincidíamos en alguna exposición o feria, era un gusto compartir con él cualquier oportunidad de dialogo. Apreciaba su trabajo y su forma de ser. Así que descifrarlo  se volvió un reto cada que lo veía. Sus obras, como sus conversaciones, eran un juego de palabras. Colombia (1976), una de sus obras icónicas, es un buen ejemplo de esto. Con la tipografía de Coca Cola, Caro escribió, irónicamente, el nombre de nuestro país. Lo escuché responder a un periodista:

— ¿Que Colombia es la que queremos representar en está obra? 

— Yo hice el juguete y cada persona hace su juego, cada persona hace su lectura. 
 

Coca Cola, Colombia Antonio Caro

Antonio-Caro.-Colombia,-1976 

Imagen de Flickr

 

Leer entre líneas


Estamos de nuevo ante el espectador y la importancia de saber leer y entender o, como dice el adagio popular, saber leer entre líneas. El arte en los años sesenta y setenta, en Colombia, vivió una revolución ideológica. Admirada y ampliamente criticada, esta lectura, el llamado arte conceptual, desplazó a la imagen tradicional. Ahora, a través de la palabra,  los objetos no necesitaban estar dotados de ‘belleza’ y mucho menos de ‘perfección’. La idea  comienza a instaurar un efecto más contundente sobre la mirada del espectador. Quien reacciona, interpreta, juzga, apropia e interactúa con las piezas. Este vuelco a lo conceptual es un nuevo punto de vista y una nueva fuerza creativa que comienza a arrasar con lo preestablecido. “El Autor” de la obra es el emisor de “El Mensaje” y, muchas veces, somos nosotros mismos —“Sus Espectadores”— el componente fundamental de la obra.

La exposición Espacios ambientales, organizada por Marta Traba a finales de 1968 y realizada en el Museo de arte Moderno (Universidad Nacional de Bogotá), donde nadie vio, por primera vez, pinturas ni esculturas, fue el propulsor de esta nueva forma de ver y de representar el arte. El remplazo del objeto por la idea y el inicio de las nuevas formas de expresión y exponentes. Fue una exposición polémica, pero reveladora de lo que seria el inicio de esta nueva forma que trajo consigo a talentosos artistas como Antonio Caro y Bernardo Salcedo. La nueva generación de inigualables autores de obras que marcaron la historia del arte conceptual en Colombia, en la que la situación política de nuestro país permitía develar en el arte el inconformismo y la irracionalidad en la que estábamos —y continuamos— inmersos.

Antonio Caro

El ejemplo mas claro es la obra Aquí No Cabe el Arte (2014), escrita letra a letra con  acrílico en 16 pliegos. Cada una lleva en la parte baja el nombre de una víctima estudiantes u indígenas perseguidos y asesinados en el territorio nacional. Mientras la problemática siga vigente el mensaje también. Es por esta razón que las obras desarrolladas por Caro no solo hacen parte de la memoria histórica de su tiempo, sino que también son parte de nuestra realidad actual.

Son varias las obras de Caro que dejaron huella en el arte colombiano. Fue un revolucionario, un autor que a través del mensaje marco de manera indeleble épocas artísticas y situaciones políticas. Era única su personalidad, como únicas sus piezas y su manera de hablar de ellas. Al igual que sus obras, Caro era un hombre coherente entre lo que pensaba y escribía. Su mensaje traspasó fronteras encontrándose actualmente en colecciones como la del Banco de la Republica (Colombia), Museo de Reinas, Reinas, Nueva York, (USA), Tate Modern (Londres), importantes colecciones privadas, entre otras. Un Autor que vivirá por siempre a traves de su trabajo y la inspiración que dejo en las nuevas generaciones de artistas que intentan construir conceptos claros, precisos, innovadores e impactantes a traves de su trabajo.

***

Esa noche de 2018, esa noche de galerías del barrio San Felipe de Bogotá, al terminar de ver la exposición, salimos junto a Caro a conversar con amigos que se encontraban en el recorrido. Hablamos acerca de las posibilidades camaleónicas del arte y el artista, adaptables a las situaciones y roles que ha adquirido cada uno. Curiosamente, dentro del contexto de la charla, y como si fuera un manifiesto, Caro nos dijo:

— Yo soy espectador hasta de mi propia obra.


 

*Diana Sabine es Curadora y Profesional en Estudios y Gestión Cultural de la Universidad EAN.