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Res. nº. 29499 del Mineducación. 29/12/17 vigencia 28/12/21

vive y crece viajando mi experiencia de estudiante EAN en Egipto

Vive y crece viajando: mi experiencia en Egipto

Por
María de los Ángeles Forero, estudiante de Lenguas Modernas y Negocios Internacionales - Universidad EAN

Viajar es liberar la mente, el corazón y el pensamiento; es despojarte de tu zona de confort y explorar. Eso es lo que ha sido Egipto para mí. Llegué a El Cairo hace casi dos meses y las decisiones y experiencias que he vivido han sido infinitas. 

Primero, es obligatorio hablar de la cultura, del cambio tan drástico al que uno, como joven latinoamericano, lleno de locura y ferocidad, debe enfrentar al llegar a un país tradicional y tan devoto a su religión. Al inicio, el hecho de no poder mostrar piel o de no poder saludar a tus amigos de cierta manera es duro, pero es una lección de vida para entender que el mundo, a pesar de que es uno, está compuesto por 'pequeños mundos'. Luego, te acostumbras a cómo cruzar la calle, cómo vestir, a soportar el calor e incluso aprendes palabras y actitudes que los egipcios tienen. Y no hay que caer en las generalidades, muchos son buenas personas e intentan ayudarte así no sepan cómo hacerlo. 

 

“El hecho de no poder mostrar piel o de no poder saludar a tus amigos de cierta manera es duro, pero es una lección de vida para entender que el mundo, a pesar de que es uno, está compuesto por pequeños mundos”.

 



Segundo, los paisajes. Algo que siempre impresiona es llegar a un lugar completamente diferente, sea playa, selva o, en este caso, desierto. Es impresionante ver la inmensidad de un desierto frente a ti y saber que estás en medio de todo eso; elevar la mirada al cielo de noche y poder observar absolutamente todo, incluso uno que otro planeta. Además, conocer monumentos, templos, pirámides, es lo que permanecerá en la memoria… y en varias fotografías (¡ojo! no fotos a policías del Gobierno, está prohibido). 

Tercero, la experiencia. Cuando viajas, no solo vas de paseo o a conocer, también llegas a aprender, sea a estudiar o, como yo, a hacer tus prácticas profesionales. Llegué a una empresa en la cual empecé a aplicar los conocimientos que adquirí en la carrera; sin embargo, mi reto va más allá, pues debo aterrizar todo lo que aprendo aquí día a día en algo tangible.

Por otro lado, convivir con personas de otro país, con otras ideologías y comportamientos te hace reflexionar sobre la diversidad de nuestro mundo y cómo por medio de la internacionalización abres los ojos a lo que el mundo puede ofrecerte como ser humano, como profesional y como joven. 

 

“Convivir con personas de otro país te hace reflexionar sobre lo que la internacionalización puede ofrecerte como ser humano, como profesional y como joven”.

 



Tengo 19 años. Si bien empezar a vivir sola fuera de mi país y lejos de mi familia ha sido triste, también ha sido una aventura a la que me gustaría invitar a todo el que esté leyendo este escrito. Los invito para que al viajar vivan, conozcan, crezcan, hagan amigos y exploren partes de ustedes que siempre daban por sentadas.​

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