El ‘trueque’ universitario más famoso

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Truequeando, un proyecto donde los estudiantes de la U EAN intercambian objetos extendiendo su vida útil
Por Daniel Gómez Gutiérrez, profesor de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad EAN

Desde el 2017, la Universidad viene realizando ‘TruequEANdo’, una actividad que busca que la comunidad universitaria participe en una jornada de intercambio de cosas que ya no usamos para darle una nueva vida y, de paso, dejar una reflexión frente a nuestra forma de consumo.

Detrás del trueque está el concepto de la economía; por un lado, pensada desde su origen etimológico –oikonomía: administración del hogar– y, por otro, alejándonos del concepto del dinero que no es más que una estandarización de los flujos económicos.

De alguna manera, hacer transacciones sin dinero nos desarma… nos pone en una situación de desconocimiento e incertidumbre frente al valor monetario de los bienes y servicios, llevándonos a un plano más emotivo, el del gusto por las cosas y la necesidad de las mismas.

 

 
 

“Hacer transacciones sin dinero nos desarma… nos pone en una situación de desconocimiento e incertidumbre frente al valor monetario de los bienes y servicios pero, a la vez, nos lleva a un plano más emotivo, el del gusto por las cosas y la necesidad de las mismas”.

 
 

 

Algunos creerán que el trueque es algo “hippie” y que tal vez se dé en escenarios de la economía informal, pero en realidad es una práctica que realizan las grandes empresas, las cuales intercambian productos terminados, materias primas y otros bienes y servicios sin involucrar dinero.

A esta práctica se le denomina Bartering o Barter Exchange y hoy día puede representar entre 12 y 14 mil millones de dólares al año en la economía mundial, si bien estas transacciones son de carácter privado y no son reportadas.

En sus tres puestas en escena, TruequEANdo ha tenido diferentes connotaciones y participaciones. En su primera versión se intercambiaron principalmente productos, si bien uno de los participantes intercambió una media por dos horas de clase de francés y alguien más intercambió objetos por una canción basada en un poema de Pablo Neruda.

En la segunda versión se ofrecieron abrazos, clases de salsa y objetos curiosos. También hubo un elemento codiciado, una pintura realizada por una de las participantes que, al final, fue intercambiada.

La más reciente versión, si bien pudo contar con una mayor participación de la comunidad universitaria, se caracterizó por la oferta de objetos en desuso, muchos de ellos en excelentes condiciones. Uno de los participantes se llevó a casa un exprimidor de jugos, un secador de pelo y un bolígrafo de marca, todos ellos a partir de sus habilidades de negociación.

Esta actividad le hace honor a la popular frase: “La basura de algunos es el tesoro de otros”. Todos tenemos inmensos tesoros compuestos de elementos tecnológicos (los teléfonos inteligentes, por ejemplo, van dejando obsoletos equipos que usábamos años atrás), pequeños electrodomésticos que adquirimos o nos regalaron, ropa, juguetes, acetatos, CD, películas, elementos deportivos, libros, joyas y otro sin fin de objetos a los que, si somos conscientes, no les hemos dado algún uso en los últimos años o incluso no recordamos tenerlos guardados en el famoso cuarto de San Alejo.

 

 
 

“Truequeando le hace honor a la popular frase: ‘La basura de algunos es el tesoro de otros’. Todos tenemos un sin fin de objetos a los que no les hemos dado algún uso en los últimos años o incluso no recordamos tenerlos guardados en el famoso cuarto de San Alejo”.

 
 

 

La invitación de ‘TruequEANdo’ es a darnos la oportunidad de extender la vida útil de las cosas que corren el riesgo de convertirse en basura y también a relacionarnos, mirarnos a la cara y reconectarnos con los otros en medio de tantos avances tecnológicos y cambios urbanísticos que nos conducen a la individualidad.

También nos invita a valorar nuestros tesoros y nuestra relación con el dinero, llevándonos a escenarios de desapego y de encuentro con otros valores que no sean solo los monetarios.

Por último, quiero invitarlos a conocer dos iniciativas: una, el Banco del Trueque, experiencia que permite que personas de bajos recursos, de las localidades de Usme y Ciudad Bolívar, en Bogotá, puedan acceder a productos y servicios a cambio de nuestras habilidades y saberes (partiendo de la premisa de que todos siempre tenemos algo que aportar a los demás), o de un valor monetario significativo.

La otra, es de un aliado nuestro en estos eventos, (Kukupú) con Ángela Sarmiento, que nos muestra que el trueque es una opción de emprendimiento a través de las numerosas actividades que desarrolla en su sede del barrio La Macarena. A través de estas, se hace una invitación a la economía colaborativa, a reducir nuestros residuos y a generar diferentes percepciones de valor.

Nota: No se pierdan la próxima edición de ‘TruquEANdo’, que será el 17 de mayo.

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