Reaceico y su misión de convertir el aceite en biodiesel

Casos de éxito
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Reaceico y su misión de convertir el aceite en biodiesel

Este emprendimiento le apostó a consolidar un reciclaje responsable en el país.

Hace dos años, al comprobar que solo se necesita un litro de aceite para contaminar 1.000 litros de agua, Cristian Montaño se dispuso a recolectar este material de diferentes restaurantes para convertirlo en biodisel; una iniciativa que, además de apostarle al cuidado del medio ambiente, pretendía convertirse en un emprendimiento rentable.

Cristian es EANista, egresado de la especialización en Gerencia de Procesos y Calidad.  Originario de Armenia, llegó a Bogotá para trabajar en una multinacional que se dedica al reciclaje y manejo de residuos. En su experiencia laboral, este joven de 30 años, pudo darse cuenta de cómo en la capital decenas de restaurantes, hoteles y casinos pagan por deshacerse del aceite que usan sus cocinas.

Así, a partir de esta necesidad, nació Grupo Verde Soya. “Empecé usando esta marca; pero nuestro portafolio de servicios creció y hoy hago parte de Reaceico, un emprendimiento que se dedica al reciclaje de plástico, vidrio y cartón”, cuenta Montaño.

Un año y medio le tomó a este cuyabro renunciar a su trabajo habitual y desarrollar por completo la idea de este negocio que le apasiona y que tiene una gran demanda en el mercado internacional y hoy se abre paso en Colombia.

De acuerdo con el EANista, su modelo de reciclaje pretende que haya un círculo de aprovechamiento de este material para no contaminar las fuentes hídricas y prevenir el crecimiento de la huella de carbono, a partir del uso del biodiesel. “Nosotros lo vendemos a los restaurantes, luego ellos lo usan hasta que esté quemado. Luego, lo recogemos y lo procesamos para que se convierta en materia prima de biodiesel”, explica.

Un emprendimiento que nació en la academia

Mientras trabajaba como director de planta en aquella multinacional que le permitió conocer Bogotá, Cristian llegó a la Universidad EAN con la idea de fortalecer y potenciar sus conocimientos profesionales. “Pensé que tenía que mejorar mis habilidades en los temas de control y calidad y, por eso, me decidí por la especialización en Gerencia de Procesos y Calidad”, explica.

Cristian ya conocía la Institución, pues su padre también es egresado EANista. “Por la experiencia de mi papá y por el reconocimiento que tiene la Universidad, supe que hacer ese posgrado aquí era la mejor opción para mí”, agrega.

Además de mejorar sus habilidades profesionales, la formación que recibió en la Universidad EAN le permitió a Cristian encaminar sus ideas hacia el emprendimiento sostenible. El joven cuenta que la Institución ha apoyado continuamente a Reaceico con asesorías, charlas y colaboración en investigación.

“Hemos tenido un gran soporte aquí y eso ha sido genial, porque nos ha abierto las puertas a desarrollar este negocio de distintas maneras”, expresa. De hecho, el negocio no ha ido mal; las exportaciones han llegado a Estados Unidos, España, Holanda y otros países del continente europeo.

Sostenibilidad: un negocio que vale pena

Más allá del apoyo que ha recibido Reaceico en la Universidad EAN, este emprendimiento ha tenido un camino de crecimiento constante. Hoy se encuentra presente en la Costa Caribe, el Eje Cafetero, Tolima, Boyacá, Villavicencio y Cundinamarca.

Ahora, el reto que se ha fijado la empresa, además de crecer en el mercado, es marcar la diferencia en el reciclaje ante sus competidores, y desarrollar mejor la implementación del biodiesel en Colombia. “Mi mayor motivación es ver cómo cada día contribuyo al mejoramiento del medio ambiente”, asegura Montaño.

De acuerdo con el emprendedor, las compañías tienen que entender que se puede trabajar no solo para generar un beneficio económico, sino también para el medio ambiente. Por eso, por cada mil litros de aceite que se procesan en Reaceico, la empresa siembra un árbol frutal para mejorar las fuentes hídricas de las comunidades más apartadas de Colombia.

Hasta el momento, Reaceico ha llevado 203 árboles a la Costa Norte colombiana (es decir, 203.000 litros de aceite se han reciclado) y planea plantar más árboles en Bogotá y en las zonas de páramo. “Hacemos esto para que las fuentes hídricas se mantengan. La idea es que las comunidades contribuyan a esto para consolidar un impacto significativo”, concluye.

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